289.- ¿Cree alguien en el mundo que los catalanes no queremos dialogar?

Para gustos los colores, lo que pasa es que a veces no se hablan de sabores, ni de olores, ni de nada referido a los sentidos, sino de palabras, así como si la Constitución Española se tratara de un libro sagrado escrito hace dos mil años, hay quienes son capaces de hablar de interpretaciones de algo escrito hace tan solo cuarenta años, palabras que los que te las escribieron son los que te pueden decir el significado real de todo aquello. Incluso para el colmo, todavía hay abogados ejerciendo como tales que firmaron aquellas líneas que ahora son re interpretables. Y la verdad es que no es cierto ese posible cambio porque los que mandan no tienen ninguna intención de conseguir acuerdo, es por esa negativa tan rotunda a una financiación equitativa con los catalanes la que evita que eso pase.

En el mundo empresarial, que se encuentra años luz del político español, cuando una empresa sobresale mucho respeto a las demás, su competencia si es inteligente intenta llegar a acuerdos, esperando repartirse el mercado para que la que no tiene ese punto de éxito tan efusivo, pueda aguantar esa competencia tan destructora del oponente. En España eso no pasa, da igual si Cataluña se acaba independizando por no darles algo, lo importante es lo que pase hoy, porque los hijos de los castellanos para sus padres son pura escoria, ya que si por ellos pierden su piedra filosofal de la economía que es Cataluña, pues a pasar hambre.

No hay opción a pensar en ese futuro que todo el mundo piensa, supongo que es porque todo se ha hecho tan mal, que si por casualidad se tuviera que dar algo a esos desgraciados que viven en la región catalana, su perjuicio económico sería tal que mal por mal, mejor comerse la derrota cuando pase, que ahora. Y dar el concierto económico a Cataluña no sería una pérdida tan grande, quizás sí que se tendrían que eliminar algunos cientos de miles de empleos públicos,  que algunos trenes de Alta Velocidad dejarían de funcionar, que seguro que las carreteras de España no estarían tan bien asfaltadas y que algunos hospitales o pensiones para ancianos no recibirían lo que cobran ahora, pero al menos España continuaría con una banca saneada, sabiendo que sus contribuyentes catalanes seguirán pagando.

Pero al final para ellos lo más importante es el día a día, la imagen de lo que realmente no hay, de una concordia inexistente, de un diálogo roto solo porque los catalanes no quieren seguir pagando sin rechistar. Cómo si para los habitantes de aquella región no fuera importante sentirse español, todo ello para ver que ya solo nos queda ese nombre, ya solo nos une la palabra “España”, porque quien la gobierna quiere todo el dinero de los catalanes para quedárselo y poder explicar a todo el mundo, que los que hacen funcionar una de las ciudades más turísticas del planeta, no saben lo que es diálogo. Así esos castellanos intentan explicar a forofos  de Barcelona, norte americanos, australianos, británicos, franceses, rusos, chinos, indios y alemanes que los catalanes que son los que hacen de esa ciudad lo que es, hablando todos los idiomas posibles para atraer más turismo, no saben lo que es dialogar.

Y viendo que dialogar es saber atraer en la lengua que sea, negocio, mi pregunta es: ¿Cree alguien en el mundo que los catalanes no queremos dialogar?

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