269.- ¿Deben tener miedo los políticos catalanes a independizarse?

Imaginemos a una niña pobre sacada de Los pajaritos de Sevilla, el barrio más pobre de España, se la llevan unos hombres ricos para enseñarle maneras educadas, un poco cómo una película norte americana de los años cincuenta. Así sin lavar y con aspecto de pordiosera, la envían a un colegio de Ginebra para que sin contacto con los demás niños, acabe pareciendo una mujer de la alta sociedad. Todo ello como si se tratara de una apuesta muy típica de las películas de la época, pero con el terrible final que la mujer cuando tiene veinticinco años, acostumbrada a su perfecto alemán, francés e inglés, con sus hábitos de compra en Escada, Max Mara o Loewe, con su perfecto esquí de Gstaad, Aspen o Baqueira, sus veraneos en fiestas en Ibiza o los Hamptons, sus cacerías en Kenia o Namibia, sus navidades en Nueva York, su maravillosa Rue Saint Honoré, que parecía hecha para que sus vertiginosos zapatos de Jimmy Choo pudieran pasearse sin llegar a la más mínima torcedura de pie y con unas perspectivas de futuro de las Mil y Una Noches, le dijeran que el sueño acaba donde nació, para volver a la casa de sus padres en el barrio sevillano más pobre de nuestro país.

Por supuesto que la señora por obligación volvería donde la parieron pero al poco tiempo sus quejas llegarían al mismísimo Vaticano. Pues esto que parece algo imposible es lo que ha hecho el gobierno español con media España, le ha enseñado buenas maneras haciéndole creer que el dinero sale de sus impuestos, cuando todo el mundo sabe que no es cierto. Ya que un pueblo con muchos habitantes seguro que es inmensamente más pobre, que uno con muy pocos empadronados y muchas empresas. Porque la riqueza de los países no la hacen las personas sino las empresas, son ellas las que pagan mucho por su uso inmenso de agua, electricidad y gas, sus impresionantes impuestos,  las mismas que de un trozo de madera sacan un mueble, o de un litro de petróleo productos de belleza, perfumes o hasta incluso medicamentos, todo ello para que el ayuntamiento donde están ubicadas, acabe cobrando mucho dinero por de ellas.

Así desde España se ha hecho creer a los españoles que Hacienda somos todos, otra mentira, ya que los que realmente llenan las arcas del estado, son los que de la nada generan dinero y no los pensionistas, funcionarios o empleados del servicio doméstico. Con ello no me refiero que no deban ser necesarios, pero de aquí a decir que zonas sin ninguna manufactura son ricas por sus habitantes o simplemente por formar parte de España, es otra de las muchas mentiras sacadas de la manga del gobierno español. Es lo mismo que decir que Cataluña sin los consumidores españoles sería una zona pobre, ya que las empresas si no pudieran vender en el territorio español lo harían en el resto del mundo como ya hacen en la actualidad. Sobre todo porque la frontera natural más importante de la región es el mar, siendo por allí donde se puede sacar todo lo que se desee pagando los aranceles que los catalanes quieran para su país.

Suponiendo que Cataluña se independice, las aguas próximas a las costas catalanas serán del país, para que después unos kilómetros mar adentro, pasen a ser internacionales, de esta manera un buque que venga de Marruecos acabaría pagando los impuestos que los catalanes quisiéramos y no los que nos impondría un supuesto gobierno internacional. Por eso todo el mundo sabe que si la región catalana se independiza, nadie conseguirá parar su inmenso crecimiento. Y sabiendo esto, mi pregunta es: ¿Deben tener miedo los políticos catalanes a independizarse?

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