172.- ¿Solucionaremos algo ante el terrorismo blindando las ciudades?

Hace años una anciana me contaba que a partir de entonces siempre llevaría un colgante con un transistor que apretando un botón la policía se pondría en contacto con ella. La señora lo contaba como algo excepcional, así ella se sentiría más segura ante cualquier desgracia que le pudiera ocurrir en casa. Para las personas mayores que viven solas el aparato tiene mucha eficacia, porque la policía o el centro de recepción, ya tienen indicaciones de devolver la llamada mediante un altavoz que suena por toda la casa y si ven que la persona no responde, envían al servicio médico. Para muchos esto es como una pastilla placebo, porque probablemente nunca lo usarán en su vida, pero mientras están en casa se sienten seguros. Claro que si lo llevas colgado por la calle, eso no impide que te puedan atracar o robar el bolso, porque no es un GPS con una cámara que te sigue desde un satélite por todo el mundo. Y sin la posibilidad que una urna de cristal se te ponga a tu alrededor ante una situación de peligro. Es por ello que los humanos ya llevamos siempre encima una “segunda piel” del susto y cuando salimos por la calle siempre podemos pensar que no es un sitio seguro, debiendo vigilar que no te ocurra nada. Por supuesto que no cabe decir que ese aparato de la anciana no hubiera servido para nada ante los atentados de Bruselas, porque por mucho que apretara el botón estando fuera de casa, nadie se hubiera puesto en contacto con ella.

Recuerdo de pequeño escuchar a mis padres decir que en la época de Franco en España no había atracos, pudiéndote pasear por la calle mostrando todas tus joyas sin temor a que te las robaran. Y no es no hubieran atracos, sino que el castigo era desproporcionado y muchos ladrones ya no caían en la tentación. Y por eso después de la dictadura se empezaron a escuchar personas que les habían atracado por la calle, pero como aquella “segunda piel” que llevamos al salir por la calle, la gente siguió paseando ya sin joyas visibles y sin abrigos tan ostentosos, intentando pasar más desapercibidos. La solución no ha sido otra que poner más vigilancia en las calles para impedir esos robos con violencia.

Con ello quiero decir que si no hay una situación de guerra en las calles europeas, es muy difícil que los atentados terroristas hagan realmente daño para que muchos habitantes dejen de trasladarse, en metro, autobús o andando. Por eso meter policía en el metro con metralletas es solo una solución placebo, ya que si explota una bomba, esas armas de fuego no servirán para nada. Así en cierto modo es mejor anunciar que hay cámaras vigilando en todo momento que un policía con un arma en la mano. Y para que los antidisturbios utilicen estas escopetas primero tiene que haber habido tiros, donde nadie te garantiza que tu no hubieras sido el primero en recibirlos. Es por ello que bloquear una ciudad, meter mucha policía vigilando, no es exactamente la solución, porque con ello conseguirás que la gente se sienta a salvo como si llevara aquel transistor colgado en el cuello, pero que ante un ataque sea imposible que no haya muertos.

Sabiendo que hay muchos más muertes en accidentes de tráfico o de trabajo, mi pregunta es: ¿Solucionaremos algo ante el terrorismo blindando las ciudades?

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