170.- ¿Es bueno para el nacionalismo español que los catalanes viajen?

No soy ruso, pero me encanta todo lo relacionado con la vida de aquel país antes de la revolución, de las vivencias de las personas y de lo que les paso a los que sobrevivieron a tal acontecimiento. También me gusta la historia de lo que ocurrió con el Titánic a pesar de saber de nadie de mi familia fuera en aquel barco y ni mucho menos que algún pariente hubiera ido en él. De esta manera todos tenemos momentos en la historia que nos pueden apasionar de una manera ilógica, porque es muy improbable que algunos de nuestros antepasados participaran en la Revolución Francesa o la en la vida de Cleopatra, pero eso no significa que no nos sintamos atraídos por hechos del pasado. Eso también pasa cuando alguien se puede sentir suyo lo que pasó en Barcelona en 1714, sabiendo por seguro que sus antepasados gallegos nunca estuvieron en aquella ciudad durante aquella guerra. Eso permite que personas ya muy lejanas a una cultura, se puedan sentir identificadas con lo ocurrido en lugares muy lejanos.

Pero del mismo modo que la historia nos puede acercar a personas que vivieron cientos de años atrás, también de una manera más próxima nos puede alejar. Eso me hace recordar, que un conocido de la familia me decía quedarse horrorizado al ver como mi abuelo después de la Guerra Civil Española, colgaba los estandartes franquistas en la fachada de su casa. El hombre no sabía que mi pariente había estado encarcelado durante la contienda en el barco Uruguay del puerto de Barcelona, esto había hecho de mi abuelo un hombre tan tembloroso con el régimen franquista, que si aquellos asesinos le hubieran aconsejado colgar en terciopelo bordeado con hilos de oro fotos del dictador, seguro que también lo habría hecho. Pero el miedo a la subsistencia no implica creer en algo que no se está de acuerdo, él fue listo y eso le permitió ganarse la vida.

En las manifestaciones independentistas de los últimos años en Barcelona, no todos sus manifestantes eran de antepasados exclusivamente catalanes, sino que miles de ellos, por no no decir una mayoría eran de apellidos castellanos al estilo de Perez, Lopez, Hernandez o Fernandez, pero son estos que se han visto acogidos por esos Puig, Monturiol o Vila que a pesar de ser muy catalanes no tuvieron reparos para mezclarse con esos inmigrantes. Y por ese agradecimiento de años de convivencia ya se sienten más suya la historia puramente catalana que la del resto de España. Y esto pasa no por una falta de viajar, de conocer otras culturas y de centrarse en lo que muchos llaman incorrectamente “nazionalismo”, porque si así fuera no habría ningún exterritorio de ultramar independizado de España. Así la mayoría de los países que dejaron de estar unidos a nosotros, no se secesionaron porque sus patriotas no hubieran viajado, ni visto otras maneras de ser, sino por todo lo contrario, siendo más independentistas después de ver que en otro país se puede vivir mejor.

Contrariamente a lo que se dice, viajar abre la mente no solo para descubrir que los nacionalismos son malos, sino por algo totalmente contrario y es que gracias a ellos se pueden mejorar las condiciones de vida. Esto ha hecho que todo se exporte entre países consiguiendo que hasta el secesionismo sea moneda de cambio. Y si viajar abre los ojos a aquellos que querían seguir siendo lo que eran, mi pregunta es: ¿Es bueno para el nacionalismo español que los catalanes viajen?

Anuncis

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out /  Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out /  Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out /  Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out /  Canvia )

S'està connectant a %s