126.- ¿Son realmente unos fascistas españolistas los del sindicato del metro de Barcelona?

Las huelgas son medidas de presión que hacen los trabajadores hacia las empresas que no cumplen con lo prometido, la mayoría de ellas son causadas por despidos improcedentes, o malos tratos hacia los trabajadores y esos ante el enfado, convocan unos paros para unos días señalados, que ellos puedan generar más pérdidas a los propietarios o gestores de la misma. En este caso nos encontramos en Barcelona que sabiendo que el paro es muy alto, que la ciudad está a punto de recibir miles de turistas de negocios, que todos los hoteles estarán repletos, así como todas las empresas de servicios, preparadas para hacer agosto en pleno invierno.

Donde no solo el ayuntamiento sino que miles de personas dependen del Congreso Internacional de Móbiles, para empezar a tocar algo de dinero, pues es el momento ideal para que unos jodidos trabajadores del metro de Barcelona, ya he dicho que tienen empleo, no como muchos que están en paro, pues esos desagradecidos consideran que deben hacer huelga para joder a todos los de la Ciudad Condal y a los que viven a miles de kilómetros, pero que nos visitarán para hacer sus propios negocios. Ya no se trata de un tema de imagen de la ciudad, porque esto está más que superado, por eso a nadie le preocupa que lo hagan por eso, sino que es por el bien de miles de personas que tras pasado ese congreso podrán comer sin pasar frío, o solo alimentarse. Y no me creo que sea por unas condiciones malas en el trabajo y ni mucho menos, o porque en el año no hay más días para manifestarse.

Eso lo hacen para hacer daño a los catalanes, a los que mañana se le gira más trabajo que nunca, para los desempleados que contratarán para esa feria, para los restaurantes, bares, discotecas, salas de fiestas, puntos de encuentros, tiendas de cualquier cosa, porque ante algo así todo funciona, desde el que vende bombillas para apartamentos de inquilinos estacionales, pasando por el vendedor de jerséis, o hasta incluso alguien que trabaja en el Corte Inglés arreglando relojes de pulsera. Miles de personas, conllevan miles de necesidades. Farmacias, talleres de coches, reparación de neumáticos, hospitales, médicos, fontaneros, albañiles, pero para ellos no hay solución porque unos trabajadores privilegiados que llevan ya muchos años trabajando para el metro, en el mismo sitio de siempre, se sienten mal tratados teniendo que molestar al resto de personas que viven en aquella ciudad.

Casi seguro que todo ello promovido desde el gobierno español para dar una imagen equivocada de la ciudad de Barcelona, pero por muchas huelgas que haya en París nunca dejará de ser la ciudad que es, ni en Londres, ni en Berlin, esos solo perjudica a los más desfavorecidos, a aquellos que esperan ver gente por la calle a las doce de la noche para que les den unas migajas de pan, o para aquellas terrazas que a pesar del frío estarán llenas de Norte Americanos en manga corta, teniendo que incrementar el número de camareros por cuatro para sufragar a tanta gente y que esperan un buen servicio. También están los chiringuitos de la playa que ya llevan meses vacios y que verán acercarse gente queriendo tomar algo un día que seguro que estarían vacíos, pero todo se verá estruncado por un grupo de fascistas que se consideran trabajadores maltratados por un ayuntamiento, pero eso no perjudica el buen nombre de la ciudad, sino a ellos mismos ante los demás barceloneses. Y ante tal situación yo me pregunto ¿Son realmente unos fascistas españolistas los del sindicato del metro de Barcelona?

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