117.- ¿Se creían dioses los políticos españoles?

A los humanos nos gusta mentir, a veces no contando estrictamente la verdad, o a inventar algo que parezca, para que todo el mundo crea que es. Esto es algo muy común en la mayoría de chats para encontrar pareja, donde algunos ante la falta de éxito empiezan a inventar un personaje que no existe, con fotos de si mismo con diez kilos de menos, mostrándose lo sufientemente lejos para que la cara quede disimulada, o hasta a incluso con algunas correcciones mediante el photoshop. Todo para parecer quienes no somos, en los currículums para trabajos también es algo habitual mentir, por eso ahora ya no es suficiente poner que sabes inglés, sino que encima te hacen parte de la entrevista en aquel idioma extranjero que pusiste que sabías. Estamos tan acostumbrados a que nos mientan, que a menudo ni las fotos sirven para reconocer a desconocidos. En Linkedin conocí a alguien de mi especialidad y quedamos para tomar algo, tuve que llamar por teléfono y estaba a mi lado, no tenía nada que ver. Esto pasa mucho más a menudo de lo que muchos piensan.

A diario voy a correr por la montaña desatando a mis dos perros cuando estoy fuera del asfalto y uno de ellos que es un pesado, le pongo un cencerro para poderlo escuchar y ver donde se ha escondido. Él va a sus anchas sin preocuparse, pero los demás que lo oyen piensan que se trata de un rebaño de cabras, yo siempre digo que se trata de una metáfora de la vida, todo el mundo cree que es una oveja cuando en realidad es un perro. Algo muy parecido a los humanos que a menudo conocemos ovejas que en realidad son lobos.

En política pasa lo mismo, donde los actores que pretenden ser elegidos se venden como a maravillosas personas, incapaces de hacer daño a una mosca y que siempre trabajarán para el bien común. Después te das cuenta que la marquesa Esperanza Aguirre que siempre había jurado que no había corrupción a su alrededor, ve como su mundo se va desmoronando en los juzgados, viéndose obligada a dimitir de los pocos cargos que le quedaban. Todo para el bien del partido, pero nunca diciendo que lo hace por los españoles, al parecer sus votantes son lo menos importante. Lo peor de todo es que la mayoría de ellos pretenden vivir toda su vida de la formación política, llegando a conseguir sueldos que jamás hubieran soñado, sintiéndose personajes de la Jet Set solo por codearse con la alta sociedad.

Diciendo eso no significa que haya descubierto la sopa de ajo, solo que las mentiras en política son muy evidentes y como decía Rajoy “No debemos fijarnos en las hemerotecas”, pero por suerte son ellos los que están a nuestro servicio, ya que al no ser reyes de la Edad Media, la justicia humana les puede juzgar como unos más, pero a pesar de ello delinquen como nadie. Y mi pregunta es: ¿Se creían dioses los políticos españoles?

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